El síndrome del ojo seco se caracteriza por una falta crónica de lubricación y humectación sobre la superficie del ojo.
el ojo seco se produce por un déficit de lágrima (escasa producción o excesiva evaporación) o porque esta es de mala calidad debido a problemas como la disfunción de las glándulas de Meibomio (falta o alteración de los lípidos que componen la lágrima) o la blefaritis (inflamación del párpado). Además, suele ir asociado a diferentes grados de inflamación.
El síndrome del ojo seco es una enfermedad crónica y suele ser progresiva. En la mayoría de los casos, el ojo seco puede controlarse con éxito y el resultado es una evidente mayor comodidad para el ojo, menos síntomas y, a veces, una visión más nítida. Dependiendo de su causa y gravedad puede ser que el tratamiento sea para toda la vida.
Dado que el síndrome del ojo seco puede tener varias causas, se utilizan varios métodos de tratamiento.
Las causas que lo provocan son muy diversas y pueden darse de forma aislada o confluir varias de ellas. Entre los principales factores de riesgo del ojo seco destacan los siguientes:
- Hormonal (adolescencia/menopausia)
- Edad avanzada
- Uso de lentes de contacto
- Consumo de fármacos antidepresivos y antihistamínicos (para la alergia)
- Tratamiento con quimioterapia o radioterapia
- Haberse sometido a una cirugía ocular
- Factores ambientales (aire acondicionado, calefacción, ambientes secos o muy contaminados…)
- Alimentación (déficit vitamínico)
- Enfermedades autoinmunes (artritis reumatoide, síndrome de Sjögren, fibromialgia…)
Existen diferentes tipos de ojo seco que es importante determinar correctamente mediante un examen oftalmológico exhaustivo y pruebas diagnósticas específicas, ya que de una exploración experta dependerá una orientación individualizada y, con ello, un tratamiento a medida y eficaz.
- Acuodeficiente: disminución de la producción de lágrima, generalmente del componente acuoso. Los casos más severos se asocian al síndrome de Sjögren.
- Evaporativo: evaporación rápida de la lágrima. Es el motivo más frecuente, causado principalmente por la disfunción de las glándulas de Meibomio.
- Inflamatorio: inflamación clínica o sublínica que está presente en la mayoría de pacientes con ojo seco.
- Neurotrófico: déficit en la inervación de la córnea, lo que limita la secreción de lágrima y la regeneración de la superficie ocular.
- Neuropático: alteración en la inervación de la córnea cuya causa y mecanismo todavía se desconoce y que se caracteriza por una gran intensidad de síntomas con una exploración ocular dentro de la normalidad
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